La frase “las mujeres al poder” vuelve a cobrar importancia tantas décadas después de su primera formulación, y parece que hoy en día se aplica cada vez más al entorno metalero internacional. Y, por qué no, esa es la premisa que rige los planes de diversas vocalistas femeninas que se están animando a armar nuevos proyectos solistas, a veces con tintes de su pasado musical y otras un tanto más lejos de esta intención. Floor Jansen, con quien todos identificamos a After Forever, trata pues a través de ReVamp – proyecto formado en conjunto con su ex compañero de banda Joost van den Broek y el productor Waldemar Sorychta – de hacer una síntesis de ambas posiciones. “Here is my hell” arranca el album signado por un modo de composición bastante ligado a lo que la vocalista venía llevando a cabo con anterioridad: la técnica lírica se entrelaza con su voz sin engolar, en un entorno operístico, pero en donde Jansen logra demostrar su capacidad de transmutar emociones, gruñidos guturales mediante, claro. “Million” emula una fórmula bastante similar aunque sin voces podridas, pero también con una ambientación lo suficientemente pomposa que hace que la vocalista vuelva a remitirnos a sus raíces. “Head up high” pareciera en una primera instancia encaminarse por el mismo camino, con la intervención de violines, viola y cello (cual Apocalyptica, pero con resultados totalmente diferentes). Y sin embargo aquí es también donde las guitarras anotan un punto que suma en el resultado final, con un solo que se aparta de la base que venían marcando hacia la mitad del tema. “The trial of monsters” es también un buen ejemplo de como a veces es preciso inclinar la balanza hacia la distorsión y la pesadez, lo cual no implica abandonar obligatoriamente los retoques orquestales. Sin embargo, la joya del disco se presenta un poco después... Es que “Sweet Curse” cuenta con uno de los tres invitados más que especiales que aparecen a lo largo de la placa; a ritmo lento, sus estrofas se despliegan lentamente hasta encontrar la expresiva voz de la diva holandesa entrelazada con la del frontman de Symphony X, Russell Allen. Otro corto lapso de reposo lo encontraremos en “Under my skin”, mucho más soft que sus predecesores, pero aún con energía suficiente como para enganchar. Para quienes buscaban, por el contrario, un lento hecho y derecho, deberán remitirse casi al final del album, en donde “I lost myself” los espera para acunarlos dulce y apaciblemente. “Break”, por su parte, intenta hacer equilibrio entre una característica armónica y bases gruesas, disruptivas, que podríamos asociar sin temor a equivocarnos con un Death Metal melódico potente, pero que como un camaleón va cambiando de apariencia, desorientándonos, adquiriendo tintes nuevamente orquestales, y permitiendo en su seno ritmos cambiantes, así como ocurrirá en “Fast Forward”. La serie “In sickness ´till death do us part” juega a su vez en tres frentes diferenciados: “All goodbyes are said” extiende sus extremidades hasta alcanzar un track de neto corte extremo y muy propio de los noventas como lo es “Disdain”, en donde la pudrición queda en manos de Speed, la agresiva garganta detrás de Soilwork; mientras, “Disgraced” recuerda tanto a ese estilo acuñado por los mismos After Forever, así como Nightwish. Y es que a veces parece que Jansen está indecisa respecto a abandonar la trayectoria de doce años junto a la banda que le dio renombre a nivel mundial. Pero aún así lo intenta, logrando composiciones de tamaña calidad como “Kill me with silence”, sonido que quizás la rubia debería explorar un tanto más. El cierre con el bonus track “No honey for the damned”, por el contrario, es encarado con una mayor agresividad, algo que deseábamos desde el comienzo, aunque ello no implica que la mente maestra de este proyecto pierda su distintiva femineidad. En conclusión, es este debut una forma de afirmar, por un lado, que Floor Jansen está tratando de hacer su propio camino, en una experimentación que seguramente la lleve a desechar algunas cosas en un futuro no muy lejano, y por el otro que quienes sientan nostalgia por After Forever pueden quedarse tranquilos que esta obra no implica ninguna herejía al legado de la agrupación. Muy por el contrario, no sólo resulta muy interesante, sino que la recomendamos ampliamente para fanáticos y no tanto.
Nuestro agradecimiento a Marcela Scorca por facilitarnos este material
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