Una nueva edición del festival “Apoyá al Under” nos encuentró el Viernes 23 de Abril con cinco diferentes propuestas metaleras en un excelente lugar para ver bandas como lo es Acatraz. Y como bien indicaba el nombre de la fecha, nos vimos resistiendo junto a la pujante producción nacional que tantas veces es dejada de lado por los modelos foráneos. Contando con la organización de Pulmonar Creaciones, la fecha arrancó bien temprano y “super puntual” como rezaba el ticket de ingreso.
Por eso es que, apenas minutos pasadas las diez de la noche, “Estepario” salió con sus cuatro miembros a presentar una curiosa mezcla de estilos que se extendió a lo largo de su set. Nicolás Ruarte, vocalista y guitarrista de la agrupación, fue el primero en llevarnos por un estilo bastante cercano al primer Almafuerte, con una voz áspera y ruda, aunque la base musical de los temas poco y nada tenía que ver con la forma de componer de Iorio y compañía. Minutos después, nos volvían a despistar al avanzar sobre temas a ritmo lento, mucho más densos, en donde sin embargo se destacaba la viola lider de Martin Gustavo Lobeira. De hecho, ello nos fue llevando hacia temas más melódicos, en donde Ruarte adoptó una forma de vocalizar totalmente distinta, mientras Nicolás Ceretti Ganchegui pasaba de las cuatro cuerdas a una viola acústica: dejaron así de lado una faceta más heavy para internarse en un sendero mucho más rockero, que sin embargo supo mantener un buen ritmo gracias a la labor de Juan Manuel Fierro en la batería. El cierre con un variopinto de covers: “Epic” de Faith No More y “A Vos Amigo” de Almafuerte.
Tras ellos, una inyección de heavy argento que nos llegó hasta el tuétano. ¿Horcas? ¿Malón? ¿V8 quizás? Con mencionar los primeros dos temas con los que nos sacudieron de nuestros asientos ya basta: “Vientos de Poder” y “Otro Día Para Ser”. Y es que su frontman, Federico Paniagua, parecía ser el híbrido perfecto entre Ricardo Iorio y Claudio O Connor: la forma de expresarse al público de uno, y la vocalización del otro. Al contrario de sus antecesores, “IA 58 Pucará” fue un notable derroche de energía en escena, dejando todo patas para arriba en un local que se distingue por ser ultra estructurado. Ahora bien, es necesario aclarar que las influencias de estos cinco van un poco más allá del metal nacional: la referencia al viejo rock pesado de Motörhead, y algo de thrash es lo que se entremezclaron Marcos Lima y Leonardo Cabrera en ambas guitarras (fue interesante imaginar como sonaría Hermética con dos violas); la potencia a su vez estuvo dada por los mazazos de Martin Paniagua tras los parches, sostenido por un bajista invitado para la fecha. El remate final, como piña a la mandíbula, con el clásico “Destrucción” de V8.
Cortando la noche al medio, “Against” se apoderó rápidamente del lugar que se les había asignado, haciendo gala desde un primer momento del amplio abanico de referencias musicales que cada uno de sus integrantes ostenta. Tenemos aquí a dos vocalistas / guitarristas que lado a lado se van sucediendo para darle vida y color a temas contundentes pero con un sinfín de arreglos: los responsables de ellos no son otros que Ivan Metal y Sebastian Radrizzani. Plantado entre medio de ellos – y como si hubiese sido recortado y pegado de una banda de metal progresivo – encontramos a Fisu Gervan en el bajo, y apenas un metro más atrás el incisivo ataque de Gustavo Radrizzani. A pesar de que gustaron definirse como “thrasheros”, a lo largo de su presentación encontramos destellos de un estilo por momentos anclado en los años noventa: cortes pesados, un sonido grueso y voces rasgadas son el “leivmotiv” de esta formación de cuatro. Con una calidad realmente muy alta y un ensamble que es propio de bandas con más experiencia en vivo, concluyeron una noche a todo motor con “Refust/Resist” de Sepultura.
Cuartos en su ubicación sobre la tarima, los tres miembros que hoy conforman “Incondicional” se calzaron las botas para salir a dar pelea: Damián Vivas tras el micrófono y a cargo del bajo, Iván Beisel con la viola en sus manos y Pablo Cammarota encaramado en la batería. Con ellos, el heavy metal adquirió una indeleble marca argentina, que si bien hasta hace meses atrás contó con dos guitarras, hoy con una sola puede tranquilamente sonar igual de bien en vivo. Supieron conservar entonces esa buena cantidad de riffs que afloran en casi todos sus temas, directos, que casi rayan con el metal pesado: pocas formaciones llegan a sonar tan completas como ésta, lo cual sin dudas es un gran logro de este trío. Aprovecharon esta ocasión para presentar en sociedad los tracks contenidos en su EP debut, “Vestigios del Tiempo” y se animaron a más, incluyendo temas que aún no se encuentran grabados. Más allá de eso, los covers elegidos para agitar el ambiente fueron “1999” de Almafuerte y “Solución Suicida” de Horcas, mediados por una hermosa zamba que los ayudó a cerrar gentilmente la tranquera.
Y finalmente, los encargados de concluir el show. Con los cañones apuntando directamente a nuestras cabezas, “Albedrío” salió dispuesto a jugar aún más al límite que sus predecesores. Con una propuesta un tanto más extrema que partió de la voz de Martín Guerra, también bajista de la agrupación, el trío se amoldó rápidamente sobre una base mucho más heavy construida por Pablo Varela al mando de la única guitarra en escena. Y alzándose por sobre ellos, los palillos lanzados a toda velocidad sobre parches y platos impulsados por Rafael Barrera Oro. Con esos tres ingredientes, y una conciencia plenamente nacional, lograron un sonido rabioso y sin fallas, en todos los temas pertenecientes a la primera producción de la banda, “A Quien Corresponda”. Pero no por ello dejaron de lado un fructífero pasado que se extiende hasta el 2001, año de nacimiento de su propuesta, con composiciones también de esa etapa en donde se evidencia ese anclaje en lo social que la banda no suelta ni por un momento. La despedida final, sin alejarse de los veloces solos propiedad del thrash, con un recitado a mejor estilo folklórico argentino.
Nuestro agradecimiento a Pulmonar Creaciones por facilitarnos la acreditación correspondiente para cubrir este evento.
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